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En boca cerrada no entran moscas


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Recuerdo una frase de Pedro Calderón de la Barca que nos viene como anillo al dedo al asunto. O calla o algo di que mejor que callar sea, decía el poeta español allá por el siglo XVII. Y parece ser que, tras cuatro siglos desde que éste lo escribiese en una de sus obras, a día de hoy, muchos siguen empeñados en meter la pata hablando cuando no es preciso. Y en nuestra ciudad, en nuestro querido Benidorm, también existen aquellos que prefieren hablar por hablar cuando tienen demasiado que callar. Saben ustedes que a penas resta un mes para que de comienzo el Low Festival. Sí, ese festival que nos trae grandes masas de turistas jóvenes que echamos en falta durante todo el año y que, a la par, han hecho entrar en discordia tanto a vecinos como a formaciones políticas.


Escasos días atrás, Toni Pérez, nuestro nuevo alcalde, afirmaba que desde el nuevo equipo de gobierno popular revisarán el contrato vigente con el festival. Y creo que más de uno ha debido de levantarse del asiento y aplaudir con vehemencia la decisión. Al fin, a suelo benidormense, ha llegado algo de coherencia y sentido común. Aunque, como en todos los lugares cuecen habas, en este pueblo camuflado en ciudad debido a sus rascacielos, no iba a ser una excepción. Ante la noticia de la posible modificación de la contrata, los que en su día firmaron por traer el Low Festival por siete años con unas condiciones totalmente desfavorables para la ciudad, los mismos que alguna vez que otra han tenido que sentarse en el banquillo o, lo harán en un futuro no muy lejano por presuntas corruptelas en las contratas, los mismos que en un período de tan solo cinco años han arruinado cada ápice de Benidorm; los mismos, es decir, los socialistas, pretenden hacernos creer que el festival es una mina de oro para la ciudad, o al menos así nos lo hacía creer su portavoz, Ruben Martínez, donde en un comunicado de prensa destacaba la gran afluencia de jóvenes que se aglomeran en los días que se instala el Low Festival en Benidorm. Y razón no le falta. Pero, en lo que económicamente nos concierne, no ha destacado la magnitud de gastos que acarrea el ayuntamiento para poder afrontar tanto gasto superfluo en una sola contrata.


No crean que estoy en contra de la celebración del Low. Para nada, todo lo contrario. Un festival de las magnitudes de éste debe de celebrarse en Benidorm, pero no al coste que nos han implantado un equipo de gobierno saliente, o mejor dicho, que salió hace ya con la ruptura de Amor y Navarro. El desorbitado nivel de la balanza se decanta por favorecer económicamente a los adjudicatarios, todo ello desde la presunción, ya lo saben. Pero debe de modificarse ya que, en ocasiones, no hacen falta políticas de izquierdas ni de derechas ni de centro; sino políticas coherentes. Y es que, lo escribí no hará más de un año debido a las quejas de varios vecinos por el lugar de la celebración del Low. Pero qué quieren que les diga, lo rescribiría hasta la última coma. Ahí les dejo ese fragmento que, una vez más, vuelve a demostrar que la vida sigue igual, y que, cuando uno intenta modificarla, quien debe de callar, habla para meter la pata y obstaculizar las buenas artes:


“No obstante, ya de dicho en más de una ocasión que, en mi opinión, un tonto es mucho más peligroso que un malvado. Las consecuencias suelen ser peores, a la larga. Incluso a la corta. Y mientras al malvado, si es medianamente listo, se le puede convencer, incluso, de la utilidad de portarse bien, y hasta es posible obtener enseñanzas prácticas de sus maldades y consecuencias, el tonto ni se deja convencer, ni convence, ni hay nada en él de aprovechable, excepto la confirmación, una vez más, de la ilimitada capacidad de estupidez que caracteriza al género humano. Aquí nos encontramos con más tontos que malvados, y los mismos que realizan quejas sobre el Low Festival día si y día también, con sus respectivas excepciones, son los mismos que, defiende a capa y espada a Benidorm, que quieren promocionar la ciudad para atraer un turismo de calidad, que se olvidan de que viven del turismo. En resumidas cuentas, los mismos que quieren revitalizar Benidorm, son los que quieren enterrar a un festival como el Low que ha atraído a una gran masa de turismo joven, que es el que más interesa en este momento a nuestra ciudad. Pero, oigan, qué no a cualquier precio. No somos la puta de nadie, y si, alguien quiere publicitarse junto a la marca Benidorm, simplemente, que lo pague”.

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